Juan Carlos Abundes Mata. Vivimos en una sociedad cambiante, cada vez más marcada por el consumismo, el cual se entiende como la tendencia a adquirir y poseer bienes que nos hacen “más cómoda” la existencia, o que nos dan un “estatus” de vida superior o al menos igual a los demás habitantes de nuestro entorno. El simple hecho de tener y poseer, nos han orillado a olvidarnos de muchas de las cosas simples pero importantes de la vida, y con esto caemos en la desenfrenada carrera de comprar y comprar cosas que no son necesarias para nuestra existencia y que en algunos casos jamás utilizaremos, sin embargo esto nos hace sentir que tenemos un estatus superior ante la sociedad, y al hacerlo no reparamos en el terrible daño ecológico que con esto, causamos a nuestro medio ambiente. Es importante hacer una separación entre lo que es estrictamente importante para nuestra subsistencia, y entre lo que poseemos únicamente como un mero referente ante la sociedad, ante nuestros amigos, vecinos, parientes etc. No trato con esto de decirles que todo lo que consumimos son cosas superfluas o intrascendentes para nosotros, desde luego sabemos que hay cosas que son imprescindibles para nuestro sustento diario. Simplemente trato de crear conciencia en la sociedad, del daño que causamos al entorno por los desechos derivados de todo lo que consumimos diariamente. Es también una invitación a que reflexionemos para que podamos entender lo que estamos generando, a través de lo que adquirimos para nuestra supervivencia diaria. Todo lo que compramos viene empaquetado, envuelto, cubierto, enlatado, enrollado, envasado, embolsado, o embotellado. De manera que al consumir el más simple producto para satisfacer la necesidad más básica del ser humano como es la alimentación, ya estamos generando desechos dañinos a la naturaleza y a nuestro entorno, los desechos que se generan por los alimentos que consumimos, son como pudiera decirse “un mal necesario”. Pero casi nunca nos preocupamos por esto, ya que pensamos erróneamente que en el instante en que el camión de la basura carga con nuestros desechos, el problema desaparece, y si, en efecto desaparece a nuestra vista, pero el desecho no se desintegra por arte de magia, debemos de estar consientes de que ya generamos un problema ecológico y de que somos los causantes del mismo y por lo tanto responsables desde que adquirimos el producto, hasta que la naturaleza se encarga de degradarlo, en algunos casos el tiempo de nuestra responsabilidad por esos desechos es de de 100 a 1000 años, como en el caso del tiempo en que la naturaleza se tarda en degradar el PET (tereftalato de polietileno) en los que vienen embasados los refrescos, agua, y la mayoría de las bebidas “refrescantes”. Una simple bolsa de plástico, que en realidad están hechas de polietileno de baja densidad la naturaleza tarda 150 años en degradarla, y así por el estilo están todos los desechos que generamos. De manera que todos, absolutamente todos, somos responsables del daño que hemos causado a nuestro medio, y que estamos padeciendo cada vez más con los cambios climáticos en nuestro planeta, provocado principalmente por la contaminación del medio ambiente, mantos acuíferos y la devastación que hemos hecho de los bosques. Por otra parte, tenemos una idea errónea de que el gobierno municipal es el único responsable de desaparecer los desechos que generamos diariamente. Mientras sigamos pensando de esta manera no ayudaremos en nada a solucionar el problema. Al gobierno municipal únicamente lo hemos tomado como un medio para que nuestros desechos sólidos no “afeen” nuestras casas, pero la basura generada, contamina y seguirá contaminando por muchos años después en donde se le deposite, así sea a kilómetros de nuestros hogares. Debemos de estar consientes de que aunque no los veamos mas, los desechos siguen contaminando la atmosfera y a nuestro planeta Preocupados y ocupados en encontrar una forma de ayudar a solucionar el problema, es que los Ecólogos, especialistas en el cuidado del medio ambiente en combinación con Ingenieros y muchos otros profesionistas interesados en el cuidado de nuestro entorno, se las han ingeniado para crear lugares especiales para depositar estos desechos, en lugares que no contaminen tanto el medio ambiente. Es así como los rellenos sanitarios, han venido a solucionar en una mínima parte el problema de la contaminación que generan los desechos sólidos orgánicos e inorgánicos. Y digo en una mínima parte, porque al enterrar los desechos, lo único que estamos haciendo es esconder la basura debajo del tapete para que no se vea, pero el problema sigue latente, porque la basura sigue ahí, y aunque de manera controlada, sigue contaminando. Nos debe de quedar claro que la mejor solución para que los desechos no contaminen el ambiente, es no producirlos, y tratar de reciclar lo más posible, para reducir la cantidad de desechos que llegan diariamente al relleno sanitario, pero para esto se necesita crear una verdadera conciencia ecológica entre la población, y mientras esto no suceda, tendremos que seguir pensando en qué hacer con toda la basura que producimos. El buen funcionamiento de un relleno sanitario depende de muchos factores que iremos mencionando periódicamente. Así como también mencionaremos algunas alternativas para solucionar el problema que ocasionan los desechos sólidos. Ing. Juan Carlos Abundes Mata. |